El Impro Training Center nació en 2015, cuando Jose Luis Adserías decidió que la improvisación no debía ser un talento misterioso reservado a unos pocos iluminados, sino algo que cualquiera pudiera entrenar. La idea era simple (y un poco temeraria): crear comunidad, acercar la impro a todo el mundo y demostrar que la creatividad también suda. Desde el inicio, el programa se construyó sobre las teorías de Keith Johnstone, porque confiar en el impulso, el error y el juego parecía una base sólida... o al menos más honesta que fingir que siempre sabemos lo que hacemos.
Jose Luis Adserías
2015
Los primeros pasos fueron modestos: un pequeño local junto a la plaza de la Virreina, en el barrio de Gràcia, donde entre 2015 y 2016 se entrenaron las primeras intuiciones, nervios y un grupo de alumn@s que hasta hoy es parte de la escuela y de su historia.
En 2017 el ITC nos mudamos a la Sala PROL, en Sants, y en 2022 el proyecto creció con una nueva sede en Sant Antoni, la Sala kITChen. Cambiaron los espacios, pero no la esencia: aprender haciendo, caer y volver a levantarse con una idea mejor... o al menos más divertida; reinos de nuestros errores, confiar a muerte en el grupo y hacer brillar a nuestros compañeros.
Aquí se entrena el músculo de la creatividad hasta que deja de temblar (o aprende a temblar con estilo). El logo lo resume todo: alma, cuerpo y mente; intuición, inspiración e imaginación trabajando juntas, a veces en armonía y a veces discutiendo, como debe ser.
Más de 4.000 alumn@s han pasado ya por el ITC, demostrando que la improvisación no es magia ni suerte: es escucha, juego y entrenamiento constante. Y también placer.
El Impro Training Center sigue creciendo como una comunidad viva, curiosa y valiente, donde cada persona viene a entrenar su creatividad y acaba encontrando algo más: confianza, libertad y un lugar donde equivocarse está no solo permitido, sino aplaudido. Porque la impro no se aprende para hacerlo perfecto, sino para hacerlo juntos. Y eso, entrenado día a día, funciona.